En un fenómeno que recuerda a los juegos distópicos de "Los Juegos del Hambre", cientos de residentes de Walkerton, Ontario, soportaron temperaturas de -10 °C y una intensa nevada desde las dos de la madrugada para asegurar uno de los 500 lugares en la lista de pacientes del Dr. Mitchell Currie, quien abrirá una práctica de medicina familiar en esta localidad rural.
La escena, que tuvo lugar el miércoles 15 de enero en la oficina de la Legión Real Canadiense de Walkerton, refleja una crisis de salud que afecta a toda la provincia.
Un problema provincial
“Esto no debería ser así”, afirmó el Dr. Paul McArthur, parte del equipo que buscó atraer al nuevo médico a esta comunidad de 5,000 habitantes. Según datos de la Asociación Médica de Ontario (OMA), uno de cada cuatro habitantes de la provincia no tiene acceso a un médico de familia.
El Dr. Dominik Nowak, presidente de la OMA, advirtió que esta situación no solo genera competencia desmedida entre comunidades, sino que empuja a los pacientes a usar las salas de emergencia como su principal acceso al sistema de salud. “Necesitamos un plan provincial para garantizar atención primaria a todos los residentes”, agregó.
Historias de necesidad extrema
La fila en Walkerton no era para boletos de un concierto, sino para algo más esencial: acceso a atención médica básica. Jacqueline Simoes, quien ha estado sin médico durante ocho años, llegó temprano tras ver la convocatoria en Facebook. “El hecho de que haya tantas personas aquí muestra la gravedad del problema”, dijo mientras se resguardaba del frío.
Entre la multitud, Rula Smith compartió cómo tuvo que dejar a su esposo en el auto debido a las condiciones de las calles. “Estamos tan desesperados que hacemos esto para conseguir un médico”, comentó.
Una crisis nacional con foco rural
La falta de médicos de familia afecta especialmente a las zonas rurales, donde la escasez de especialistas es más acuciante. Según el Colegio de Médicos de Familia de Ontario, 2.5 millones de personas en la provincia carecen de un médico de atención primaria, un aumento significativo respecto a los 1.8 millones registrados en 2020.
Para enfrentar esta crisis, el gobierno de Ontario ha lanzado varias iniciativas, como permitir que farmacéuticos prescriban medicamentos para dolencias menores y reclutar médicos formados en el extranjero. Además, designó a la exministra federal de Salud, Jane Philpott, para liderar un plan que busca conectar a todos los ontarienses con un médico en los próximos cinco años.
Sin embargo, como demuestra la situación en Walkerton, la demanda sigue superando ampliamente la oferta. Al cierre del evento, no solo se habían ocupado los 500 lugares disponibles, sino que otros 500 nombres quedaron en lista de espera.
"¿Quién hubiera imaginado que en Canadá habría que hacer esto para conseguir un médico?", reflexionó Pam Cussen, una de las afortunadas que logró inscribirse. Una pregunta que sigue resonando en una provincia donde la salud primaria se ha convertido en un bien cada vez más difícil de alcanzar.
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